Claves para la mejora de la gestión del agua

La gestión del agua es un punto clave en todas las políticas nacionales e internacionales: poder suministrar agua de calidad y apta para el consumo humano a todos los ciudadanos no es solo un derecho, sino una obligación tanto administrativa como moral. Es por ello por lo que las instituciones vuelcan todos sus esfuerzos para poder suministrar este elemento vital de la forma más eficaz a todos sus territorios, donde filtros industriales para agua, estaciones depuradoras, sistema de tuberías y alcantarillado hacen su trabajo, pero también los administrativos que se encargan de su gestión, ¿cómo podemos mejorarla?

 

Imagen: computerhoy.com

 

Integración de todos los actores intervinientes

Dejar únicamente en manos de un gobierno o administración el control de un derecho tan fundamental puede producir los llamados conflictos de intereses, mediante el cual se legisla a favor o en contra de ciertas medidas que afectarían a un territorio para no romper un status quo imperante.

 

Es el caso por ejemplo de los trasvases, mediante los cuales la falta de información y de previsión, puede causar malestar o impedir que se produzcan de una región a otra al temer la primera que en un futuro necesite de sus propias reservas.

 

Por ello, una integración total de todos los agentes y el uso del big data para poder prever y pormenorizar los posibles efectos, mejoran en este sentido el flujo de agua. Para ello tanto administraciones, como operadores de agua, industrias y usuarios finales deben estar en contacto por encima de cuestiones meramente políticas.

 

Mayor concienciación pública

 

El hecho de que podamos abrir el grifo y aparezca el líquido elemento sin mayor oposición, confía a la ciudadanía de que este derecho universal no se les puede restringir, pero la realidad es que ante un consumo en exceso y derroches incuestionables, puede llegar el momento en el que el agua deje de fluir por nuestras cañerías.

 

Para ello, un consumo responsable y una concienciación ciudadana es vital, y no pasa por una subida de impuestos o del precio de los servicios municipales de agua, sino por constantes campañas en las que se indique la importancia de gastar de forma inteligente tan preciado bien.

Mayores infraestructuras de conservación y reciclaje

El tratamiento del agua no se debe limitar a su conservación en embalses, su pase por depuradoras y su distribución mediante cañerías. Se le debe aportar toda infraestructura posible que permita un segundo, tercer o tantas veces se pueda, uso de ésta.

Para ello, no solo se deben dotar a las ciudades de un sistema de tratamiento de aguas no solo destinadas a la potabilización, sino al reciclaje de esta una vez se ha usado, ya sea a nivel doméstico (mediante sistemas de filtración en grifos, sistema de vertido de aguas en inodoros, etc.) o a nivel industrial (para su uso en limpieza de calles y aceras, tras intervenir en la producción, etc.).

La concienciación a la que antes hacíamos referencia, pero también incentivos en forma de bajada de impuesto o ayudas a las empresas/viviendas responsables pueden ayudar a que el “piensa global, actúa local” permita que no haya generación futura que no tenga que verse sin nuestro tesoro más preciado: el agua.